Ir al contenido
El Financiero, dirección financiera para PYMES Hable con El Financiero
Menú

Contador o director financiero: qué hace cada uno y por qué una PYME necesita los dos

Nota de El Financiero, publicada el .

El contador y el director financiero no compiten: hacen trabajos distintos. El contador registra lo que ya pasó y cumple con la DIAN. El director financiero toma esa información y con ella presupuesta, proyecta el flujo de caja y decide lo que viene. En El Financiero, empresa colombiana de dirección financiera externa para PYMES, cubrimos la segunda función, no la primera.

Ilustración: dos rostros grandes enfrentados y, entre ellos, una figura pequeña con gráficas.

La primera pregunta que le hacemos a un empresario es simple: quién lleva las finanzas de su compañía. La respuesta, muchas veces, es una sola palabra: el contador. Esa respuesta es el síntoma. No porque el contador esté haciendo mal su trabajo, sino porque su trabajo es otro, y en esa confusión el dueño queda sin nadie que le ayude a decidir.

¿Qué hace exactamente un contador?

El contador registra las operaciones de la empresa, clasifica cada movimiento en su cuenta, produce los estados financieros y cumple con las obligaciones tributarias y legales. Es una función técnica, reglada y obligatoria: ninguna empresa colombiana puede operar sin ella.

El contador te muestra la foto de lo que pasó y las finanzas te ayudan a presupuestar y planear el futuro.

Paola Faccini, cofundadora de El Financiero

Una foto es valiosa. Dice dónde estuvo la empresa, cuánto facturó, qué pagó, cuánto debe. Lo que una foto no hace es decirle al dueño qué va a pasar en marzo si contrata a alguien en enero, ni si el margen bruto del producto que más vende alcanza para sostener la operación.

¿Qué hace un director financiero?

El director financiero usa la información contable para planear. Construye el flujo de caja, arma el presupuesto, define metas de rentabilidad, evalúa si un proyecto se paga y en cuánto tiempo, y le pone números a las decisiones antes de que se tomen. Sin flujo de caja ni presupuesto, las decisiones se toman a la intuición, en el aprieto de la semana en que toca pagar el IVA, el cliente B no ha pagado y no hay caja.

Esa función existe hace mucho en las empresas grandes. En una PYME rara vez, y por una razón concreta: el costo de un director financiero de planta para una PYME es impagable, no da retorno y termina pareciendo un cargo prescindible. La función no sobra. Lo que no da es la nómina.

Tabla: contador y director financiero, lado a lado

Diferencias de función entre el contador y el director financiero en una PYME colombiana.
Dimensión Contador Director financiero
Hacia dónde mira Al pasado. Registra y reporta lo que ya ocurrió. Al futuro. Proyecta lo que puede ocurrir y qué hacer al respecto.
Para quién trabaja Para la DIAN y los entes de control, con la información que exige la norma. Para la gerencia, con la información que exige una decisión.
Qué entrega Estados financieros, declaraciones, obligaciones al día. Flujo de caja, presupuesto, metas de rentabilidad, escenarios de contratación e inversión.
Qué pregunta responde ¿Cuánto dio el año pasado y cuánto hay que pagar de impuestos? ¿Puedo contratar un vendedor en marzo y con qué meta se paga solo?
Cuándo aparece Cierre mensual y calendario tributario. Antes de cada decisión que compromete plata.

¿Por qué una PYME necesita las dos funciones y no una?

Porque una depende de la otra. No hay ejercicio financiero cuerdo si el proceso administrativo y contable que produce los datos está roto: cualquier proyección construida sobre cifras mal clasificadas es ficción. Al mismo tiempo, una contabilidad impecable que nadie traduce a decisiones se queda en cumplimiento. El contador produce el insumo. El director financiero lo convierte en criterio.

Hemos visto empresas con las declaraciones al día donde no hay margen bruto que leer, porque todo quedó clasificado como gasto y no existen cuentas de costo, lo que explica la nota sobre contabilidad para la DIAN o contabilidad para decidir. Ahí no falta un contador. Falta alguien que lea el modelo de negocio y traduzca las cuentas a lo que significan en la operación real.

¿Cómo saber cuál de las dos funciones le falta a mi empresa?

Hay preguntas que separan una cosa de la otra. Si la empresa no logra responder estas, lo que falta no es contabilidad, es dirección financiera:

  • ¿Cuánto va a haber en la cuenta bancaria dentro de doce semanas?
  • ¿Cuál es el margen bruto de cada línea de producto o servicio?
  • ¿Qué salario puede asignarse el dueño sin apretar la operación?
  • ¿Cuánto tiene que vender un vendedor nuevo, y desde qué mes, para que su contratación se pague?
  • ¿Por qué el banco negó el cupo de crédito, y qué habría que ordenar para que lo apruebe?

Ninguna de esas cinco se responde con el registro contable por sí solo: se responden leyendo ese registro en clave de decisión, que es la función que esta nota separa. La última tiene un caso documentado: el de la socia de estudios de mercado, que muestra qué cambia cuando las cuentas quedan bien clasificadas, adentro y frente al banco.

El contador no es el problema

Conviene decirlo sin ambigüedad: la distinción entre contador y director financiero es de función, no de moral. El contador es parte fundamental del equipo, y su trabajo es pensar en clave contable, fiscal y tributaria, no estratégica y financiera. Cuando el cargo queda vacante llegamos incluso a participar en la búsqueda del reemplazo y a capacitarlo en el modelo del negocio, como ocurrió en el negocio de hamburguesas.

No se trata de reemplazar al contador. Se trata de que alguien haga la otra mitad del trabajo.

Donde sí hay fricción es con el contador que mantiene la información desordenada y mal clasificada y se apoya en que el empresario no entiende y no tiene quién lo confronte. Esa fricción lleva a discusiones con contadores, y nosotros las damos.

A nosotros no nos echan cuentos chimbos.

Paola Faccini, cofundadora de El Financiero

Qué hacer con esto

Si su empresa tiene contador y aun así usted decide con la sensación en el estómago y no con números, lo que falta es la función financiera. En El Financiero la prestamos de manera externa, sin vinculación laboral, empezando por un diagnóstico financiero que revisa cómo está clasificada la contabilidad y qué tan lejos está de servir para decidir. De ahí salen el rediseño del proceso contable y la construcción de flujo de caja y presupuesto.

Dos lecturas relacionadas: la nota sobre contabilidad para la DIAN o contabilidad para decidir y la nota sobre cuándo contratar un vendedor si aparentemente no hay con qué pagarle. Si prefiere las respuestas cortas, están en las preguntas frecuentes.

Hable con El Financiero