Antes: plata que entraba y salía sin dejar rastro
Antes de trabajar con nosotros, la socia única de la empresa de estudios de mercado no
tenía sueldo.
Su ingreso personal dependía de lo que la caja permitiera, no de una decisión tomada con
anticipación. La información con la que operaba era un cuadro mensual armado en archivos
distintos. Ese cuadro mostraba el mes, pero no dejaba historia: no se podía comparar un mes
con otro, no había trazabilidad de en qué se había ido la plata, y no existía ninguna
proyección de lo que venía. La contabilidad, además, tenía cuentas mal clasificadas, de modo
que ni siquiera los estados financieros contaban bien lo que la empresa era.
Esta es la situación típica de la PYME que decide a la
intuición: llega la semana en que toca pagar el IVA, el cliente que debía pagar no pagó, y
no hay caja. Sin flujo de caja ni presupuesto, cada aprieto se resuelve improvisando, y
cada improvisación tapa el problema en lugar de mostrarlo.