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De girarse lo que sobraba a salario fijo y cupo de crédito

Caso · Estudios de mercado

En El Financiero ordenamos la contabilidad de una empresa de estudios de mercado y armamos flujo de caja y presupuesto. Hoy su socia única tiene salario mensual, ve todas sus obligaciones y los bancos le abrieron un cupo de crédito que antes le habían negado.

Ilustración: dos figuras en riscos opuestos sobre un valle con pilas de billetes y símbolos de peso en el cielo.

Antes: plata que entraba y salía sin dejar rastro

Antes de trabajar con nosotros, la socia única de la empresa de estudios de mercado no tenía sueldo.

Su ingreso personal dependía de lo que la caja permitiera, no de una decisión tomada con anticipación. La información con la que operaba era un cuadro mensual armado en archivos distintos. Ese cuadro mostraba el mes, pero no dejaba historia: no se podía comparar un mes con otro, no había trazabilidad de en qué se había ido la plata, y no existía ninguna proyección de lo que venía. La contabilidad, además, tenía cuentas mal clasificadas, de modo que ni siquiera los estados financieros contaban bien lo que la empresa era.

Esta es la situación típica de la PYME que decide a la intuición: llega la semana en que toca pagar el IVA, el cliente que debía pagar no pagó, y no hay caja. Sin flujo de caja ni presupuesto, cada aprieto se resuelve improvisando, y cada improvisación tapa el problema en lugar de mostrarlo.

Cuando le quedaban excesos de liquidez se giraba lo que podía.

Paola Faccini, cofundadora

La intervención: qué se hizo con esta contabilidad

Esto es lo que hicimos con esta contabilidad.

Análisis exhaustivo de la contabilidad
Revisamos la contabilidad para entender qué estaba registrado y cómo.
Reclasificación de las cuentas que estaban mal
Clasificamos correctamente cuentas que no lo estaban. Reclasificar quiere decir mover un registro a la cuenta que le corresponde, de modo que los estados financieros digan lo que la empresa hace y no otra cosa.
Construcción del flujo de caja
Armamos el flujo de caja: cuánta plata entra, cuánta sale, cuándo, y qué queda disponible. Con él quedaron a la vista todas las obligaciones de la empresa.
Presupuesto con rentabilidad objetivo
Definimos presupuestos de venta que apuntan a una rentabilidad objetivo, es decir, la venta se fija por el margen que la empresa necesita y no por una cifra deseada.
Seguimiento a los cumplimientos
Hacemos seguimiento al cumplimiento de esos presupuestos.

Después: salario y crédito

Con el flujo de caja y el presupuesto, la socia de la empresa de estudios de mercado pudo asignarse un salario mensual. Su ingreso dejó de depender de que quedara excedente y pasó a ser una cifra prevista dentro del presupuesto.

Salario mensual asignado
La dueña tiene una remuneración fija, calculada dentro del presupuesto de la empresa.
Un cupo de crédito que antes le habían negado
Con la contabilidad analizada y las cuentas bien clasificadas, los bancos le abrieron un cupo de crédito que anteriormente le habían negado.

Ahí se ve que este trabajo no sirve solo hacia adentro: cambia también la posición de la empresa frente a terceros.

Qué muestra este caso

La distinción que ordena este oficio se ve entera en este caso: el contador muestra la foto de lo que pasó y las finanzas ayudan a presupuestar y planear el futuro. Lo que hubo aquí fue una lectura de la contabilidad, una reclasificación de cuentas y dos instrumentos, el flujo de caja y el presupuesto, con los que la dueña pasó a decidir.

Si su contabilidad se parece a la de este caso, el punto de entrada es el diagnóstico financiero. Si lo que está roto es el proceso que produce los números, el caso parecido es el del proceso contable rehecho desde el piso. Los cuatro están en los casos.

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