Cuándo contratar un vendedor si aparentemente no hay con qué pagarle
Nota de El Financiero, publicada el .
La contratación de un vendedor no se decide con la plata que hay en la cuenta este mes, sino con
tres números: cuánto cuesta el cargo completo, cuánto margen deja cada peso vendido y cuántos
meses tarda ese vendedor en producir. Es un trabajo que en El Financiero ya hemos hecho:
determinar el momento de contratar un vendedor y fijarle a la contratación las metas que la
hacen rentable.
¿Por qué la caja de este mes es un mal criterio?
Porque la caja de este mes es un saldo, no una proyección. Un dueño que mira su cuenta bancaria un
martes cualquiera solo ve el resultado de decisiones pasadas y de los pagos que ya entraron. No ve
la estacionalidad de los próximos seis meses, ni la cartera que va a entrar, ni el impacto de un
vendedor que empieza a producir en el mes cuatro. Decidir con el saldo del martes es decidir con
menos información de la que la empresa ya tiene.
Un flujo de caja proyectado convierte esa pregunta en una cuenta. La pregunta deja de ser si
alcanza hoy, y pasa a ser cuánto es el hueco máximo de caja durante los meses en que el vendedor
aún no produce, y si la empresa puede sostener ese hueco sin ahogarse.
Los tres números que definen la decisión
1. El costo total del cargo, no el salario
El salario es solo una parte. El costo real incluye prestaciones, seguridad social, comisiones,
dotación, herramientas de venta y el tiempo de quien lo dirige. Si la cuenta se hace con el
salario básico, la decisión nace equivocada.
2. El margen de contribución, no la venta
Un vendedor no aporta ventas: aporta el margen que queda de esas ventas después de descontar el
costo de producir o prestar lo que vendió. Este es el punto donde una contabilidad sin cuentas de
costo hace imposible la decisión, porque el dueño no sabe cuánto le queda de cada peso vendido.
3. El tiempo de maduración
Ningún vendedor produce desde la primera semana. Hay aprendizaje del producto, construcción de
cartera de clientes y ciclos de venta que en algunos sectores duran meses. Ese periodo se
financia. Contratar sin haberlo presupuestado es lo que hace que el cargo se elimine antes de que
alcance a producir.
La cuenta, con números
Los números que siguen son supuestos, puestos para ver la cuenta completa. Cada empresa tiene su
propio costo de cargo, su propio margen y su propio ciclo de venta.
Una empresa con estos supuestos:
Costo total del vendedor
$5.000.000 al mes, todo incluido (salario, prestaciones, seguridad social, comisión base)
Margen de contribución del producto
30 por ciento sobre la venta
Tiempo de maduración
3 meses hasta que el vendedor vende de forma estable
Con un margen de contribución del 30 por ciento, cada peso de costo del vendedor exige algo más de
tres pesos de venta nueva. El cargo cuesta $5.000.000 al mes, así que el punto de equilibrio del
vendedor está alrededor de $16.700.000 de venta nueva mensual. Por debajo de esa cifra el vendedor
consume caja. Por encima, empieza a devolverla.
Cómo se lee el aporte de un vendedor a lo largo de sus primeros meses, con los supuestos de arriba.
Periodo
Venta nueva
Efecto en la caja
Meses 1 a 3
Venta nueva creciendo desde cero
La caja pone la diferencia: es la inversión
Mes 4 en adelante
Venta nueva de $17.000.000 al mes
El margen cubre el costo: el cargo se paga solo
Mes 7 en adelante
Venta nueva de $25.000.000 al mes
El cargo deja utilidad y recupera la inversión inicial
Con esos supuestos, la empresa no necesita tener hoy la plata del año entero del vendedor. Necesita
poder sostener el hueco de los tres primeros meses, que en este ejemplo ronda los $15.000.000, y
tener una meta de venta escrita: $16.700.000 mensuales para que el cargo se sostenga y $25.000.000
para que además devuelva la inversión inicial dentro del primer año. Esa meta es lo que convierte
la contratación en una decisión financiera y no en una apuesta.
Nosotros somos más que un consultor, el consultor llega a conclusiones ... nosotros nos empapamos de la empresa.
¿Y si los números dicen que no?
A veces dicen que no, y esa también es una respuesta útil. Si el margen de contribución no alcanza
para sostener el cargo con una meta de venta realista frente a la capacidad instalada, contratar
solo adelanta el problema. En esos casos la conversación se mueve a otro lado: revisar precios,
revisar la estructura de costos, o corregir primero la clasificación contable.
Ese orden no se negocia: no hay ejercicio financiero cuerdo sin modificar antes el proceso
administrativo y contable que produce los datos. Primero la información cuenta la verdad; después
se decide con ella.
Qué se necesita para tomar esta decisión bien
Contabilidad con costos separados de gastos, para poder calcular margen por línea.
Flujo de caja proyectado a doce meses, con estacionalidad y comportamiento real de cartera.
Presupuesto de venta con la meta explícita del cargo nuevo y el mes en que debe cumplirse.
Seguimiento mensual del cumplimiento, para corregir a tiempo y no al final del año.