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Por qué vendo mucho y no tengo plata

Nota de El Financiero, publicada el .

Porque la utilidad y la caja son dos cosas distintas. La utilidad se causa cuando usted factura; la caja se mueve cuando le pagan y cuando usted paga. Entre las dos se abren cuatro huecos concretos: el plazo de cartera, el inventario, la cuota de deuda y los impuestos.

El flujo de caja y el presupuesto son los dos documentos que dejan verlos. En El Financiero, empresa colombiana de dirección financiera externa para PYMES, construimos esos dos documentos y nos sentamos con la gerencia a decidir con ellos.

Ilustración: dos figuras a lado y lado de una mesa con gráficas de barras y de torta.

El aprieto es tal cual: la semana en que toca pagar el IVA, el cliente B no ha pagado y no hay caja. Sin flujo de caja ni presupuesto, las decisiones se terminan tomando ahí, a la intuición. Y el origen de ese aprieto puede ser aritmético antes que cualquier otra cosa: la utilidad cuenta lo que se causó y la caja cuenta lo que se movió, y las dos pueden ir en direcciones opuestas durante meses seguidos.

¿Qué es exactamente la diferencia entre utilidad y caja?

La utilidad se registra en el momento en que usted emite la factura, aunque el cliente pague dentro de 60 días. El costo de esa venta también se registra ahí, aunque la mercancía la haya comprado hace tres meses y pagado hace uno. El estado de resultados es una foto de lo que ocurrió en términos económicos, no de lo que ocurrió en la cuenta bancaria.

Dicho corto: el contador le muestra la foto de lo que pasó, y las finanzas le ayudan a presupuestar y planear lo que viene.

Son dos preguntas distintas sobre el mismo negocio: la utilidad responde si el negocio gana, la caja responde si el negocio aguanta. Por eso el flujo de caja se construye aparte y no es el estado de resultados leído otra vez. Una empresa puede morirse siendo rentable.

Causa 1: le paga usted primero, le pagan a usted después

Este es el hueco más fácil de pasar por alto, porque no aparece en ningún estado financiero. Si usted le concede 60 días al cliente y su proveedor le concede 30, entre el día que paga y el día que cobra hay 30 días de diferencia que alguien tiene que financiar. Ese alguien es su caja.

Y lo perverso del asunto es que empeora cuando el negocio crece: vender el doble, con esos plazos, significa financiar el doble. Ese desfase se mide en días, y mientras la empresa tarde más en cobrar de lo que tarda en pagar, ahí está la fuga.

Causa 2: el inventario es plata parada en una bodega

Cada unidad guardada es dinero que ya salió de la cuenta y todavía no ha vuelto. Contablemente no es un gasto, es un activo, así que no le baja la utilidad ni un peso. En la caja, en cambio, ya se fue. Una empresa que aumenta inventario para atender más demanda va a ver, en el mismo mes, mejor utilidad y peor caja.

Son dos datos los que ordenan esta causa: cuánto vale el inventario que hay hoy en bodega y cuántos días tarda en rotar. Multiplicados, dicen cuánta plata de la empresa está trabajando quieta.

Causa 3: la cuota del banco no aparece completa en la utilidad

Una cuota de crédito tiene dos partes: intereses y abono a capital. Solo los intereses son gasto y bajan la utilidad. El abono a capital sale íntegro de la caja y no aparece en el estado de resultados. Una empresa con varias obligaciones puede estar entregando al banco, cada mes, una suma que su propio estado de resultados no registra.

Un flujo de caja proyectado sí la registra: ahí entra la cuota completa, capital e intereses, en el mes en que se debita. Es una salida de caja real que solo se ve cuando todas las obligaciones están en una sola hoja.

Causa 4: los impuestos se declaran sobre lo causado y se pagan en efectivo

El IVA se liquida sobre lo que usted facturó en el periodo, le hayan pagado o no. La renta se calcula sobre la utilidad del año, esté esa utilidad en el banco o en la cartera de sus clientes. Es decir: usted puede tener que pagarle a la DIAN por una plata que todavía no ha recibido.

Puestos en un flujo de caja, esos pagos dejan de ser el sobresalto del bimestre y pasan a ser una línea con fecha y monto. Qué cambia cuando esas obligaciones quedan todas a la vista está en el caso de la socia de estudios de mercado.

Capital de trabajo y ciclo de efectivo, en lenguaje de dueño

Las dos primeras causas tienen un nombre: capital de trabajo. Es la plata que su negocio necesita tener metida permanentemente para operar, repartida entre lo que le deben los clientes y lo que tiene en bodega, menos lo que usted todavía no le ha pagado a sus proveedores.

No se pierde: vive dentro del ciclo del negocio y no la puede usar para nada más. Es un número que no aparece impreso en ningún estado financiero: hay que calcularlo. Y en un negocio con cartera e inventario, ahí es donde está metida la plata que usted no ve en la cuenta bancaria.

El otro concepto es el ciclo de conversión de efectivo: cuántos días pasan desde que usted paga la mercancía o el insumo hasta que el cliente le paga a usted. Si compra hoy, vende a los 40 días y le pagan 60 días después de vender, pero su proveedor le cobra a los 30, su ciclo es de 70 días. Eso significa que su empresa necesita tener, de forma permanente, 70 días de operación financiados.

Con ese número sobre la mesa la conversación cambia: la pregunta deja de ser por qué no hay plata y pasa a ser qué palanca se mueve primero, si el plazo del cliente, la rotación del inventario o el plazo del proveedor.

Cuatro preguntas que puede llevarle a su contador

  1. ¿En cuántos días cobra la empresa en promedio y en cuántos le paga al proveedor?
  2. ¿Cuánto vale el inventario que hay hoy y cuántos días tarda en rotar?
  3. ¿Cuánto sale cada mes por cuotas de crédito, contando el abono a capital y no solo los intereses?
  4. ¿Qué pagos de IVA y de renta vienen en los próximos doce meses, con fecha y monto estimado?

Con esas cuatro respuestas ya se puede armar la proyección donde el hueco deja de ser una sensación y pasa a ser una cifra con fecha. Eso es lo que hacemos en nuestro servicio de flujo de caja y presupuesto. Ninguna proyección sirve si las cifras que la alimentan están mal clasificadas, así que empezamos por el diagnóstico financiero y, cuando hace falta, por el rediseño del proceso contable.

Hacer un ejercicio financiero realmente cuerdo requiere de modificación de procesos.

Julián Boada, cofundador de El Financiero

Por eso el orden importa: primero los procesos que producen los datos, después la proyección que se construye con ellos.

Si sus libros están armados para la declaración de renta y no para responder estas preguntas, la nota sobre contabilidad para la DIAN o contabilidad para decidir explica cómo se reconoce, y si el banco ya le negó un cupo con estos números, está por qué el banco le negó el cupo de crédito. Las dudas frecuentes están en preguntas frecuentes.

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