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Cinco unidades de negocio sin saber cuál dejaba rentabilidad

Caso · Representación artística

En El Financiero implementamos para una empresa de representación artística un flujo de caja integral conectado con la contabilidad, y con él quedaron a la vista el negocio consolidado y la rentabilidad de cada una de sus cinco unidades.

Ilustración: una lupa gigante sobre un campo de cifras impresas, con una figura pequeña al lado.

Antes: ingresos importantes y ningún control por unidad

Esta empresa manejaba cinco unidades de negocio con ingresos importantes, y no tenía herramientas de control para entender la rentabilidad de cada una ni para anticiparse a los movimientos de dinero.

Es un punto ciego conocido. En una empresa con varias líneas y sin apertura por unidad, mientras el total dé positivo, una unidad que pierde plata todos los meses queda tapada por otra que gana. El dueño puede seguir poniendo esfuerzo, equipo y caja en la que menos deja, porque nada en los informes le dice lo contrario.

Debajo de un punto ciego así hay con frecuencia una causa contable, común en las PYMES: cuando todo queda clasificado como gasto en la cuenta 5, sin cuentas de costo, no hay forma de evaluar el margen. Es un patrón del sector, no lo que se estableció de esta empresa.

Si cada peso que sale está registrado en el mismo saco, la contabilidad no puede decir cuánto cuesta producir lo que se vende, y menos aún cuánto cuesta producirlo en una línea frente a otra.

No es un reproche al contador. El contador piensa contable, fiscal y tributariamente, y clasifica con ese criterio. La distinción es de función: leer la misma contabilidad en clave de modelo de negocio es un trabajo distinto del de registrarla.

La intervención: un flujo de caja pegado a la operación real

Diseñamos e implementamos un flujo de caja integral, adaptado a la operación real de la empresa, conectando la información contable con la gestión del día a día.

Integral
Que un flujo de caja sea integral quiere decir que cubre el negocio entero en un mismo cuadro y no una línea suelta. Con cinco unidades, eso es lo que permite leer el consolidado y cada línea en el mismo lenguaje.
Adaptado a la operación real
El instrumento no es una plantilla genérica: sigue la operación de este cliente.
Conectado con la contabilidad
La información contable alimenta la gestión del día a día.

Después: los tres resultados, y qué significan

Estos son los tres resultados con los que reportamos este trabajo, uno en cifra y dos en lo que cambió al operar, con lo que significa cada uno para quien tiene que decidir con ellos.

100% de visibilidad del negocio consolidado
Quiere decir que las cinco unidades quedaron dentro de un mismo cuadro, sin que ninguna línea de la operación se lea por fuera del consolidado.
Identificación clara de rentabilidad por unidad
Es el resultado que cambia decisiones. Con el margen visible por línea, el dueño puede decidir cuál sostiene, cuál corrige y cuál cierra, con un número al lado en vez de una impresión.
Mejor control operativo y capacidad de proyección mensual
Proyectar el mes significa saber con anticipación en qué semana la caja se pone apretada, y poder mover un pago o adelantar un cobro antes de que llegue el aprieto, no durante.

Qué muestra este caso

Muestra un problema que no se resuelve vendiendo más. Mientras la contabilidad no separe costos por unidad, no hay con qué saber cuál línea deja margen, por bueno que sea el gerente. Lo que hubo en este caso es un trabajo de instrumento, el flujo de caja y presupuesto, que se apoya en una base contable ordenada, materia del proceso contable.

Si su empresa tiene más de una línea de negocio y no sabe cuál deja margen, el punto de entrada es el diagnóstico financiero. Si además tiene junta directiva o socios que le piden sustento, el caso parecido es el del modelo con el que se responde en junta. Los cuatro están en los casos.

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